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domingo, 17 de febrero de 2013

No pudisteis elegir el principio, pues elegid el final.

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Voy a tener que sentarme con mi karma, delante de un café, a negociar. Esto no era lo que habíamos hablado, hijo de puta.

—Hola joven— me saluda una camarera que ya de paso me revisa de arriba a bajo con la vista— ¿Deseas algo? — Pregunta con una sonrisa, a mi parecer bastante falsa y ya estaba armando una respuesta algo hiriente cuando mi acompañante niega casi imperceptiblemente la cabeza— Si, por favor, un café con leche—  Es mi única contestación.

El ruido de la cafetería resuena a mi alrededor, sin embargo, no tiene mayor importancia para mí que la hormiga que pasea por la mesa, espera… ¿qué hace una puta hormiga en la mesa de un bar? ¡Esto es antihigiénico! Y lo único que me frena de irme es que estoy hablando con alguien… con alguien que no hace más que traicionarme y darme la espalda, maldita serpiente retorcida y viperina.

— Debías de haberme ayudado— le reprocho— no puedo hacerlo todo yo sola— añado levantando esta vez la vista hacia enfrente y clavando mis ojos en los suyos.
— ¿Te refieres a lo de la camarera que parece que te acaba de revisar con rayos X?— Pregunta y encima con sorna, ¡se cachondea de mí en mi cara! — No puedo hacer nada.
— Mentira y lo sabes grandísimo embustero— entrecierro los ojos y un gruñido sale de mi garganta— algún día te pasará a ti.
—Sinceramente permíteme que lo dude, yo soy la autoridad— y aunque mi expresión no cede un ápice se que es verdad lo que dice, tiene a las personas atrapadas en su juego y no es algo que me guste, prefiero ser yo la que dirige mi vida… bueno, no, eso tampoco, me da cosa pensar que alguien como yo lleva las riendas de mi vida, dejémoslo al destino.
— Muy bien, cierto, pero teníamos un trato— Una voz amable y dulce surge de mi garganta, tendré que intentarlo primero por las buenas.
— No, creo que ya no— responde tranquilamente moviendo su café con una cucharilla.
— Eres un… — es entonces cuando una mujer me interrumpe, preguntándome si la silla de enfrente mía está ocupada— Lo siento, ahora va a venir alguien— me disculpo.
— Soy alguien importante y déjame añadir que soy perfecto— dijo completando la frase que a mi no me había dado tiempo a terminar por la interrupción de la mujer.
— Si, un perfecto idiota— refunfuño.
— Me estoy hartando de tus niñerías ¿Porqué no aceptas de una vez el peso que te toca cargar? Tu vida es solo tuya, tus decisiones solo tuyas y las consecuencias solo las vivirás tú. Los obstáculos que superas es porque te crees capaz de superarlos y cuando abandonas es solo porque te parece que no estás a la altura, yo no tengo nada que ver con eso— añadió enfadado— Haz lo que quieras, lucha por lo que quieres en tu vida, nadie lo hará por ti, nadie te allanará el camino; a muchos de los que consideras amigos probablemente ni siquiera les importes y lo que tendrías que hacer es dibujar una sonrisa en tu rostro, ladeada, escéptica, irónica, hiriente, y aún así vencedora, debes pensar que nunca podrán contigo, no les des esa satisfacción. Piensa que todo esto es solo un juego, un juego en el que estas sola y te enfrentas al mundo, una macabra prueba por ver quién aguanta más, quién es el fuerte al final… y sigue luchando, a pesar de la desigualdad en la batalla continúa, jamás te plantes retirarte en tu afán de conquistar lo que por derecho te corresponde. La rosa de los vientos, allá en los confines del mundo, te guía y te susurra al oído sus secretos más ocultos y pide que no confíes en una luna manchada de sangre que brilla en el cielo, tan esplendorosa como siempre, sin arrepentirse de su crimen.
Quizás sea la altivez su delito y el mantener la batalla tu castigo y deberás aceptarlo, vivir sin mirar a un pasado que grita tu nombre desde las desvencijadas puertas del cementerio que asemejan a la jaula en la que crees que deberías estar encerrada. Vive sin un destino que marque tus pasos. Se libre— Y acto seguido, sin añadir nada, sin darme tiempo a rechistar simplemente desaparece y yo me levanto, sin haberme terminado el café y me acerco a la señora que antes había pedido la silla.
— Puede usted coger la silla, me voy ya— Sin esperar respuesta me limito a dejar el dinero encima de la mesa y me largo de allí, quizás todo ese monólogo era verdad, quizás los obstáculos, las decisiones, no eran para frenarme, sino para ofrecerme una vida hecha por mi, en la que decidir el tipo de persona que soy sin estar condicionada a un destino. Nadie puede escoger su principio, pero todos tenemos el derecho y el deber de elegir como termina una historia en la que solo hay un protagonista, nosotros.

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martes, 5 de febrero de 2013

Suave es el cielo.

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¿Ves a ese hombre? ¿El que está sentado en aquel banco con la mirada perdida y buscando cualquier razón para enfadarse con el mundo? Si, ese, justo ese, el que muestra un rostro de profunda consternación.
Ahora mira en la dirección contraria, a lo lejos, tumbada en el césped, hay una mujer. ¿Aprecias sus rasgos? Dulces, amables con la paciencia infinita iluminándole los ojos. ¿Sabes cómo se llama? ¿No? No te preocupes, yo te lo digo: su nombre es Marie.
Pero volvamos al hombre del principio, al que sus amigos, los pocos que tiene, llaman Fran apócope de Françoise. ¿Te puedes creer que a pesar de que hoy es un día soleado, el aire se respire puro y lleve el olor de la hierba fresca recién cortada, él no parece darse cuenta? ¡Todo es vida hoy! Los niños juegan y sus risas flotan en el ambiente recordándonos, a los que ya hemos sido pequeños, la alegría que se puede sentir aunque todo se derrumbe a nuestro alrededor. Pero Fran no parece oírlas, o al menos no se ha fijado en los chiquillos que tiene delante. Su pelo color caoba le cubre parte del rostro, como peinado así a propósito para ocultarse de alguna manera y lleva unas gafas de Sol, para no mirar la vida a su alrededor quizá. Es extraño, porque es un chico guapo de apenas unos treinta años y por cómo va vestido parece que las cosas le van bien económicamente. ¿Entonces, porqué tiene ese aire tan adusto? ¿Es posible que se le haya acabado la fe en la humanidad? O que crea que no merece la pena vivir más. Lo único que podemos hacer desde aquí es elucubrar sobre cómo será su vida, que hará allí sentado un domingo por la tarde.

Mientras tanto Marie sigue tumbada en la hierba, sujeta un libro con ambas manos y lo sostiene en alto para poder leerlo. ¿Cuál es? ¿Alcanzas desde aquí a ver el título? ¿El Perfume? ¡Oh, que maravilloso! Pero es una historia un poco oscura, sobre todo para una chica como ella ¿No? ¿Te parece bien?. Claro estoy de acuerdo: que lea lo quiera, ¿Quiénes somos nosotros para decidir lo que tiene o no que leer?.
Qué guapa es ¿Verdad? El pelo rubio desbordándose como una cascada de oro sobre la toalla en la que está tumbada, los ojos verdes como el interior de un kiwi. ¿Qué dices? ¿Qué no te gusta esa comparación? Pero los kiwis son verdes. Está bien, está bien. Verde esmeralda ¿Mejor? ¿Sí? Bueno, pues sus ojos como las esmeraldas, y sus labios rojos y carnosos como el primer mordisco de una manzana. Ahora deja el libro ¿Nos habrá oído? No creo. Parece que algo le ha llamado la atención, se levanta y camina hacia delante, justo a donde está Françoise. ¡Anda! Si parece que a Fran se le ha caído algo y no nos hemos dado cuenta. Ya ha llegado Marie ¿Qué le dirá?:
-Disculpe, ¿Puedo ayudarlo?-  Antes de obtener una respuesta ella ya se ha agachado a recoger el objeto caído. Es un bastón, pero más que un bastón de madera a los que estamos acostumbrados es como un palo largo acabado en una esfera y totalmente blanco, a excepción de una cuerda que cuelga del extremo superior para sujetarlo a la muñeca.
¿Es posible qué…? No, no puede ser, ¿O sí?. Claro, eso explica su mirada perdida, y porque parecía no ver a los niños. Realmente no los veía.
-Gracias, muy amable.
-De nada. Me llamo Marie. ¿Y usted?
-Françoise, aunque me llaman Fran.
-Que nombre más bonito. ¿Quieres dar un paseo Fran?
¡Vaya! Quién nos lo iba a decir. Fíjate en Fran ahora, ¿No notas el amago de una sonrisa sincera asomando a sus labios? ¿Es posible que haya recobrado la fe en la humanidad? Quién sabe, pero lo que sí es seguro es que el mundo todavía no ha perdido a esa gente que irradia felicidad, simplemente se esconden ya que parece que eso no esta muy bien visto ahora. Curioso ¿No crees?.

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lunes, 4 de febrero de 2013

Nihil novum sub Sole.

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Se movía con gracia, sus pies pisaban la tierra y la reclamaban como suya. Caminaba con el aplomo de alguien que todo lo conoce y que no teme a nada. El mundo le pertenecía y era dueño del destino de los hombres. Protagonista de numerosas historias y leyendas su existencia se esconde tras una neblina incierta.

* * *
El aire a su alrededor baila, lo rodea y le respeta pues él es el único capaz de parar su interminable danza. El agua a su paso se cristaliza, protegiéndose tras el hielo pues él es capaz de secar los ríos más caudalosos. El fuego se apaga pues su presencia es suficiente para inflamar el hierro. La tierra se abre bajos sus pies pues su mirada conoce los profundos abismos donde se esconde el secreto del mundo.
Él estaba aquí mucho antes que nosotros, sus manos ayudaron a modelar el barro del que venimos y su sangre nos dio la vida. Conoce la respuesta a todas las preguntas, la vida y la muerte no son tabúes para él ya que ha viajado entre estos dos mundos y le han sido rebelados los enigmas que la humanidad nunca conseguirá resolver.

Ha amado a hombres y mujeres,  ha conversado con los Dioses y cerrado tratos con demonios. Ha creado los poemas más bellos de nuestro mundo bajo apariencia y nombres mortales. Ha jugado entre nosotros y nunca nos dimos cuenta de quién era en realidad.

Nada se sabe de su naturaleza, que tipo de ser es o quién o qué lo ha creado. Se tienen vagas descripciones de personas que afirman haberlo visto rondando a escondidas  funerales y partos. Bello, con el cabello oscuro como la noche y ojos color plata, fríos y duros como el titanio más fuerte. De cuerpo torneado y músculos definidos, alto como un roble y astuto como un zorro. Quizá sea así, quién sabe.

* * *
Caminaba, caminaba y caminaba, sus pies se movían hacia delante grácilmente, con la agilidad de quién no tiene que preocuparse por tropezar o caer. Avanzaba y los días pasaban: un paso, y el Sol salía por el horizonte, otro paso y Luna lo reemplazaba en el firmamento.

* * *
 El tiempo es distinto en su mundo, lo maneja y conoce todos los caminos que pueden llevar a un único destino. El pasado, el presente y el futuro son tiempos iguales para él. Conoce a un mismo hombre cientos de veces, pues lo conoce lo ha conocido y lo conocerá.
Su alma, si es que realmente tiene una, se ha tornado diabólica con el paso de los años. Muchos mortales le han invocado pidiéndole consejo, y él ha guiado sus corazones hacia las sendas más oscuras provocando largas guerras y conflictos que hoy se reflejan en los libros de la historia de la humanidad.

* * *
Pero seguía caminado, con el peso de la eternidad bajos sus hombros. Todo a su alrededor oscuro, sin ninguna luz que revelase su posición. El suelo indefinible, quizá flote o quizá simplemente no necesite nada donde afianzar los pies. Su destino está marcado, el infinito lo espera. En la distancia se aprecia lo que los hombres conocerán como Fin del Mundo, se ha cansado de esta generación de seres que destrozan todo lo que tocan. Ha jugado mucho con ellos y se aburre enormemente ante la idea de seguir haciéndolo. Por eso los destruirá, como ya hiciera otras tantas veces en el pasado. Los “humanos”, como ellos se llaman a sí mismos,desaparecerán, dejarán libre el terreno de juego que es la Tierra para dar paso a otro estadio de criaturas más avanzadas. Ahora vuelve a empezar lo divertido, primero tendrá que pensar que nombre le va a poner a los nuevos organismos que conciba, después elegirá los numerosos dioses en los que creerán y a los que adorarán, luego inventará miles de historias sobre su creación para que circulen por el mundo millones de años, más tarde dejará la Tierra limpia y reluciente y los colocará allí. Y lo demás solo es observar, como si de un enorme terrario se tratase. Así hasta que se aburra y decida volver a destruir y crear, repitiendo el ciclo eternamente, viendo como miles de civilizaciones prosperan en su ignorancia y toman las riendas de una vida que no les pertenece. 

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