Voy a tener que sentarme con mi karma, delante de un café, a negociar. Esto no era lo que habíamos hablado, hijo de puta.
—Hola joven— me saluda una camarera que ya de paso me revisa
de arriba a bajo con la vista— ¿Deseas algo? — Pregunta con una sonrisa, a mi
parecer bastante falsa y ya estaba armando una respuesta algo hiriente cuando
mi acompañante niega casi imperceptiblemente la cabeza— Si, por favor, un café
con leche— Es mi única contestación.
El ruido de la cafetería resuena a mi alrededor, sin embargo,
no tiene mayor importancia para mí que la hormiga que pasea por la mesa,
espera… ¿qué hace una puta hormiga en la mesa de un bar? ¡Esto es antihigiénico!
Y lo único que me frena de irme es que estoy hablando con alguien… con alguien
que no hace más que traicionarme y darme la espalda, maldita serpiente
retorcida y viperina.
— Debías de haberme ayudado— le reprocho— no puedo hacerlo
todo yo sola— añado levantando esta vez la vista hacia enfrente y clavando mis
ojos en los suyos.
— ¿Te refieres a lo de la camarera que parece que te acaba
de revisar con rayos X?— Pregunta y encima con sorna, ¡se cachondea de mí en mi
cara! — No puedo hacer nada.
— Mentira y lo sabes grandísimo embustero— entrecierro los
ojos y un gruñido sale de mi garganta— algún día te pasará a ti.
—Sinceramente permíteme que lo dude, yo soy la autoridad— y
aunque mi expresión no cede un ápice se que es verdad lo que dice, tiene a las
personas atrapadas en su juego y no es algo que me guste, prefiero ser yo la
que dirige mi vida… bueno, no, eso tampoco, me da cosa pensar que alguien como
yo lleva las riendas de mi vida, dejémoslo al destino.
— Muy bien, cierto, pero teníamos un trato— Una voz amable y
dulce surge de mi garganta, tendré que intentarlo primero por las buenas.
— No, creo que ya no— responde tranquilamente moviendo su
café con una cucharilla.
— Eres un… — es entonces cuando una mujer me interrumpe,
preguntándome si la silla de enfrente mía está ocupada— Lo siento, ahora va a
venir alguien— me disculpo.
— Soy alguien importante y déjame añadir que soy perfecto—
dijo completando la frase que a mi no me había dado tiempo a terminar por la
interrupción de la mujer.
— Si, un perfecto idiota— refunfuño.
— Me estoy hartando de tus niñerías ¿Porqué no aceptas de
una vez el peso que te toca cargar? Tu vida es solo tuya, tus decisiones solo
tuyas y las consecuencias solo las vivirás tú. Los obstáculos que superas es
porque te crees capaz de superarlos y cuando abandonas es solo porque te parece
que no estás a la altura, yo no tengo nada que ver con eso— añadió enfadado—
Haz lo que quieras, lucha por lo que quieres en tu vida, nadie lo hará por ti,
nadie te allanará el camino; a muchos de los que consideras amigos probablemente
ni siquiera les importes y lo que tendrías que hacer es dibujar una sonrisa en
tu rostro, ladeada, escéptica, irónica, hiriente, y aún así vencedora, debes
pensar que nunca podrán contigo, no les des esa satisfacción. Piensa que todo
esto es solo un juego, un juego en el que estas sola y te enfrentas al mundo, una
macabra prueba por ver quién aguanta más, quién es el fuerte al final… y sigue
luchando, a pesar de la desigualdad en la batalla continúa, jamás te plantes
retirarte en tu afán de conquistar lo que por derecho te corresponde. La rosa
de los vientos, allá en los confines del mundo, te guía y te susurra al oído
sus secretos más ocultos y pide que no confíes en una luna manchada de sangre
que brilla en el cielo, tan esplendorosa como siempre, sin arrepentirse de su
crimen.
Quizás sea la altivez su delito y el mantener la batalla tu
castigo y deberás aceptarlo, vivir sin mirar a un pasado que grita tu nombre
desde las desvencijadas puertas del cementerio que asemejan a la jaula en la
que crees que deberías estar encerrada. Vive sin un destino que marque tus
pasos. Se libre— Y acto seguido, sin añadir nada, sin darme tiempo a rechistar
simplemente desaparece y yo me levanto, sin haberme terminado el café y me
acerco a la señora que antes había pedido la silla.
— Puede usted coger la silla, me voy ya— Sin esperar
respuesta me limito a dejar el dinero encima de la mesa y me largo de allí,
quizás todo ese monólogo era verdad, quizás los obstáculos, las decisiones, no
eran para frenarme, sino para ofrecerme una vida hecha por mi, en la que
decidir el tipo de persona que soy sin estar condicionada a un destino. Nadie
puede escoger su principio, pero todos tenemos el derecho y el deber de elegir
como termina una historia en la que solo hay un protagonista, nosotros.

Por fin me decido a comentarte a ti, señorita, para que no me rechistes. Ñah, es que los títulos de Rodri me habían llamado la atención... está bien,basta de justificaciones,voy a tocarte la moral esta vez a ti :P
ResponderEliminarEn vista general te diré que no sé quién es él, ni ella. Él es una autoridad-como clarísimamente indica- y quizás ahí esté la chispa del empedrado; es decir, el misterio xD Hay una parte que me gustaría que me aclarases: vale, el párrafo de "quizás sea la altivez..." se supone que es el monólogo de la joven(lo dice después), pero ese "su delito"... ¿delito de quién? Y salvo la tilde del "sé libre" cuyo fallo se lo daré al word(sabes que te quiero),hay partes con las que me he reído mucho, aunque quizás tú no le veas tanto la gracia:
"-Eres un...[...]Soy alguien importante y déjame añadir que soy perfecto[...]Sí, un perfecto idiota" y reflexiones que me han encantado, sobre todo a partir de "Haz lo que quieras,lucha por lo que quieres en tu vida...". Y es un puntazo de la hormiga en la mesa del principio. Rompe bastante con el guión que está siguiendo el lector.
Te voy a pasar el blog de un conocido poeta a ver qué te parece, hay cosas de las que quizás puedas sacar tú tus propias historias :)) ¿Aceptas sugerencias?
http://unmundodenepetacataria.blogspot.com.es/2013/02/rallada-vespertina-2.html
Si hay algo del comentario que te moleste o no te guste, dímelo si quieres,ok? Gracias por leerlo y besos múltiples!